Inéditos/Poemas sueltos

PERSIGUIENDO A ALICIA

1

¿quién eres tú?

ensayas reverencias con los pies en el aire

desciendes lentamente mientras cuentas

hormigas

que susurran borrosos acertijos

redondos sueños que no fueron

murciélagos que comen gatos

narguiles que hacen humo de tu sangre

.

¿quién soy yo?

el humo transparente que hoy alarga mis piernas

quisiera ser tan alta como ella

pero no hay luz aquí

sólo letras que llueven tinta seca

lluvia de ayer

que no moja ni nombra

.

quieres saber quién soy

y giras tu objetivo

pero sigo cayendo

llego tarde muy tarde si es que llego

mis diminutos pies duermen distantes

sus pétalos recobran el color

y vuelan alto

aunque los creas muertos

aunque dejen atrás la fiesta y los zapatos

aunque llegue a su fin

mi cuento mi caída

.

¿quién eres tú?

el juego de unas letras casquivanas

.

2

no importa lo que digan

la luz viene de dentro

y derrama hacia arriba un hilo de oro

buscando una salida

a tantas sombras atrapadas

vuela hacia dentro

una cometa

en casa entre mis cosas

con ojos que recorren mi pasado

sin rumbo fijo

zozobro

en las aguas doradas del ocaso

y me derrito

embriagada en sueños acuosos

hundida

mientras vuela hacia dentro

la cometa

lejos del frío del cristal

de mis fantasmas

de la luz ahogada en un vaso cualquiera

que volverá a brillar

tal vez mañana

.

3

¿dónde muere la luz? ¿quién sabe dónde

se apaga el sueño? ¿dónde está el fusible

de la vida los dos ojos cerrados

que miran fijamente con pestañas

adustas dos peinetas que olvidaron

el baile y los zapatos y perdieron

el color anhelando disiparse

entre las sombras? ¿dónde está el jarrón

de alabastro que alberga en su interior

la esencia destilada de la grieta?

¿quién pedalea en el triciclo? ¿quién

huye de sillas sin dueño sin alma

dos sillas que ocupan la habitación?

dos sillas ¿cuántas sillas me persiguen?

son tantas ya las sillas tan desiertas

tan llenas de sí mismas tan lejanas

se dan la mano a veces y me miran

con sus ojos de infancia tan vacíos

quieren jugar conmigo para siempre

.

4

a veces soy un mito

la sombra de escayola que no brilla

la dama envuelta en mantos sempiternos

que no vuelan al viento

el nombre pegajoso de un millón

de mujeres lacadas como yo

en pedestales

.

a veces no me quedan manos

el niño es demasiado grande

para mí para todas

aunque sonrían

estos párvulos labios

aunque virgen me quieras

.

a veces soy tu Stella Maris

esperas que ilumine la tormenta

y proteja tus barcos de las olas

aunque no sabes

que el mar habita en mí

sigo sonriendo bajo el agua

.

a veces soy la dueña del infierno

decido tu destino con este escapulario

y vivo en llamas

aunque no arda mi ropa

aunque no veas

el fuego dentro

.

a veces soy tu mito

.

5

¿quién mira?

¿quién es el ojo de la cerradura?

¿quién ve pero no toca

no atraviesa la puerta en esta sala

de llaves infinitas?

serás eterna cómeme

bébete niña

ahógate en tus lágrimas gigantes

en las letras que giran y no ves

en el bosque sombrío de las cosas

sin nombre gira da la vuelta

a tu blanco dolor que baila al fondo

con zapatos a juego al borde de la nada

tras sonrisas armiñadas de niebla

¿quién baila?

¿cuántas piernas no bailan?

¿cuántas yacen tendidas sobre párpados sepias?

giran las letras en el sumidero

de la memoria

se pierden los acordes

que ya nadie recuerda

porque sobran palabras

pero los pies no dejan de bailar

y tú cierras los ojos

¿quién mira

ahora?

En-Contra-Dos (Sonámbulos ediciones, 2021, pp. 33-51)

LADY BOWEN FALLS

Saltan gloriosas las cascadas,

radiantes bailarinas

de tules espumosos,

eternos grands jetés

en las alturas.

.

Saltan gloriosas las cascadas

con sus velos nupciales,

damas absortas

sentadas en la peña,

cansadas de alegrar nuestras rutinas

con hastiadas coreografías.

Revista Extramuros 34 (Septiembre 2021) (Uruguay)

MIRROR LAKES

En un bruñido espejo

las cumbres se reflejan sobre el lago

orando como monjas invertidas

de velo pulcro y bajos revestidos.

Sobre la luna brilla el holograma

de un cuadro recién hecho

que seduce mis ojos,

dos mitades zurcidas

con hilo imperceptible

y me pierdo en la imagen

que finge vida propia,

y naufrago en las aguas

pacíficas del lienzo.

Revista Extramuros 34 (Septiembre 2021) (Uruguay)

LA COMARCA

Nos la robaron

– ya no hay hogar ni asilo –  

hicieron del jardín

un parque en miniatura

para turistas

con casitas vacantes

que olvidaron su historia.

Lejos, muy lejos,

aún rueda el anillo.

Revista Extramuros 34 (Septiembre 2021) (Uruguay)

ENREDADOS

Had we but world enough and time,
This coyness, lady, were no crime.

(Andrew Marvell, To his coy mistress’)

En Twitter no me sobran caracteres,

en Facebook entre muros somos reos,

en Instagram, stories y escarceos,

tus emails me parecen misereres.

.

No somos ya millennials, cómo eres,

Snapchat y TikTok son tus cameos,

no siento por Skype nuestros deseos,

Tinder quizá nos traiga otros placeres.

.

¿Por qué levantas pérfidas murallas

y almacenas en Dropbox mi cariño

plegándome en carpetas con tus miedos?

.

Hartos de postureo y de pantallas

―no te enfades conmigo, no te riño―

del Whatsapp son los callos de mis dedos.

Lumbre: Monográfico Versos al amor de la lumbre. Poesía granadina (Granada, 2019, p. 275)

VIRGINIA

Todos los relojes de la casa

a punto de dar la hora.

MICHAEL CUNNINGHAM

Las horas

Oigo violines

si hundo los zapatos en el fango

y me adentro en el agua

con piedras en mi abrigo.

.

Siento la tinta

de mis dedos manchados

que tiemblan tras la carta

con renglones de humo.

.

Huelo tu aroma

impregnado en mi anillo,

ya casi un olor verde

bajo las algas.

.

Bebo tus besos

si trago el agua turbia,

si olvido aquel papel

sobre mi boca.

.

Veo tus años,

las olas en mis ojos,

las horas que vivimos

y siempre viviremos entre actos.

.

No entiende el río treguas ni caricias.

Al son de los violines

rodeo con mis brazos a la muerte

y bailamos.

Versos para bailar o no (Córdoba: Almuzara, 2019. p. 273)

Nicole Kidman como Virginia Woolf en la película Las horas

LAURA

En la habitación hay ese silencio especial

que reina en los hoteles,

un silencio calculado.

MICHAEL CUNNINGHAM

Las horas

Silencio,

quiero dormir,

quiero perderme en esta habitación

desconocida

sin tartas ni mandiles.

.

Silencio,

quiero leer,

quiero ser la heroína de mi fiesta

y de la tuya,

bailar con mi creadora.

.

Silencio,

quiero olvidar,

quiero dejar de ver los ojos cándidos

y desmedidos

que presagian la muerte.

.

Silencio,

quiero soñar,

quiero escuchar las olas que me anegan

en esta estancia,

fundirme con las notas del piano que seduce

y acalla los chillidos del niño tras el coche.

.

Silencio.

Versos para bailar o no (Córdoba: Almuzara, 2019. p. 274)

CLARISSA

como si el árbol, sacudido por el viento,

hubiese producido la música.

MICHAEL CUNNINGHAM

Las horas

Yo soy Clarissa,

soy la anfitriona de este siglo oscuro

por el que estoy de paso

movida por tus hilos.

En mis fiestas no faltan las hortensias

ni los bailes,

tal vez para hundir el silencio

en cócteles y risas,

tal vez para tallar mi pequeñez

en el recuerdo.

.

Yo soy Clarissa,

soy la anfitriona de este siglo oscuro,

pero hoy no habrá fiesta,

hoy cesan los violines,

veo muerte en tus ojos

cuando el viento sacude

tu carne mustia

que suena a sinfonía.

.

Hoy me agarro a tu bata,

una parte de mí cae contigo

y somos libres

en este grand jeté

improvisado.

Versos para bailar o no (Córdoba: Almuzara, 2019. p. 275)

ALMIREZ

hay un niño que pierden

todos los poetas

FEDERICO GARCÍA LORCA

Machaco con los ojos las semillas

que huelen a tabaco y remolacha,

aquel olor metálico y dorado

que estalla en golpes secos.

Se enredan en zarzales mis recuerdos,

susurran los chopos lejanos

y alargada dibujan

una sombra: mi infancia.

Sangra una letra tallada,

áurea cicatriz en carne viva,

supuran los anhelos,

inundada de sueños esa casa

que nunca fue del todo nuestra.

.

Hoy te busco, Matilde,

en tus enseres sacros,

en tus pechos baldíos,

en la niebla de los años

y habito en tu matriz

como una sanguijuela.

Machaco con los ojos las semillas

que huelen a hinojo y perejil.

A lomos de un caballo de madera,

trotan risueños en la noche

dos jinetes en miniatura.

Apenas al alba un destello,

Luisito se agarra a mi cinto,

pues otro jinete a lo lejos

viene raudo hacia nosotros.

Giro y pierdo las riendas,

la luna dibuja tu rostro;

tocando un tamborcillo,

miro al azar de frente

y lanzo un pajarito verde

que vaga eternamente por el limbo.

.

Caballito negro.

¿dónde llevas tu jinete muerto?

Machaco con los ojos las semillas que huelen a sudor y ensueño.

.

Caballo del Alba: Voces de Granada para Federico (Granada: Diputación de Granada, 2018. pp. 117-118)

‘Almirez’: Poema tributo a Luis García Lorca (el hermano pequeño de Federico, que murió a los 2 años de edad cuando Federico tenía 4) y a Matilde Palacios (la primera mujer del padre de Federico, que murió sin hijos. Tras su muerte, la familia Lorca vivió en su casa de Fuente Vaqueros). La foto que acompaña al poema es del almirez que guarda la Casa-Museo Natal de Federico García Lorca de Fuente Vaqueros con las iniciales de Matilde y del padre de Federico, que da título a mi poema.