
Cuando Gerardo Rodríguez Salas (Granada, 1976) publicó Los hilos de la infancia (2024) resalté su fuerza expresiva, el tono épico de algunos poemas y un dominio técnico del que alardea en Oxford Circus, poemario que mereció el premio Marpoética y que ahonda en el experimento, la neovanguardia y la disgregación del lenguaje. El propio título Oxford Circus sorprende al coincidir con el de una estación de metro londinense que es un cruce de líneas, gentes, lenguas, géneros, culturas y actividades, un teatro del mundo en el que conviven el drama y el absurdo, la comedia y el sainete, el arte escénico frívolo y ligero del Vodevil (título de la sección primera del poemario), la parodia y sensualidad del Burlesque (segunda sección), las siluetas del Teatro se Sombras (tercera) y otra variedad de espectáculos que dan título a las dos secciones restantes; la poesía se entiende como representación y, además, como manipulación del lenguaje y los modos poéticos, una aventura sugestiva que nos descubre el primer poema, una especie de poética regida por la voz conceptual de Chantal Maillard como lema; escribir es, entre otras cosas, «resistir la tormenta / que dobla nuestras alas» o «batir las alas nuevas / con el viento de antaño»; más que lo que los poemas puedan significar, atraen las novedades sobre la página, con ecos del caligrama y la aventura creacionista. Gender Buttons, por ejemplo, es un poema cuyo título apunta a la diferencia de status social entre hombres (los botones a la derecha) y mujeres (los botones a la izquierda), con versos escalonados o en ángulo; Sí/lencio es todo un alarde inventivo, con palabras tachadas, otras que doblan el significado, signos gráficos varios, etc.; hay poemas gemelos y en contraste, a izquierda y derecha de la página; Mise en abyme, hermoso poema cuyo fondo abisal es la soledad, alude a una técnica narrativa de reduplicación especular; en otros poemas, los encabalgamientos violentos rompen sílabas y palabras («estigmas en las m / anos que sangran desde ay/ er sudor blanco…»); diversas formas de escalonamiento y fragmentación en otras composiciones… Es verdad que algunos poemas se atienen a cánones acordes con la tradición, como «Puzles líquidos» que se rebela contra las formas tradicionales del amor. En fin, un poemario audaz, atractivo, en el margen, con afán inventivo, investigador de los entresijos del lenguaje y de la poesía, más allá del gusto tradicional por la «obra bien hecha».