El filo del alfabeto

Carmen Hernández Montalbán: Verso sobre lienzo

Verso sobre lienzo es el magnífico libro de poemas de Carmen Hernández Montalbán, editado primorosamente por la editorial Hebras de tinta. Este viaje por la pintura y la poesía arranca con una cita de William Blake: ‘Si se limpian las puertas de la percepción/todas las cosas aparecen como son, es decir, infinitas’. 

Carmen Hernández pinta versos mediante écfrasis, dando nueva vida con sus palabras a 30 obras pictóricas universales, infinitas, como sugiere la cita de Blake. Utilizando magistralmente distintas formas métricas, nuestra poeta nos regala una nueva mirada a estos cuadros que nos emocionaron tantas veces y que, en esta ocasión, nos harán rozar cada trazo del lienzo con los dedos de la poesía. 

Predominan en estas estampas mujeres fuertes y encarnadas. La Gioconda ‘se rebela,/la fuerza de su presencia agrieta el lienzo’ y, concluye el poema, ‘su mirada nos devora/desde esa fingida mansedumbre’. Así nos sentiremos al recorrer esta galería universal por la que Carmen Hernández nos lleva de la mano, devorados por la mirada de la Gioconda, de todos estos cuadros y sus personajes, que nos regalan otra forma de mirarlos.

Los poemas rescatan a mujeres pintoras haciendo un recorrido genealógico por la sororidad pictórica. En el ‘Autorretrato de Sofonisba Anguissola’, recientemente homenajeada por el Museo del Prado, nos acercamos a esta pintora del Renacimiento italiano y aprendemos que ‘del rescoldo femenino, fuiste brasa’. Otra pintora italiana, en este caso barroca, Artemisia Gentileschi, traza una Judit decapitando a Holofernes, y se equipara la fuerza y la rebeldía de este personaje con las de la pintora: ‘Blandiré mi pincel como la espada/que Judit a Holofernes puso al cuello’. También hay mujeres poderosas reflejadas en los lienzos de ellos, como la hechicera de Waterhouse en su ‘Círculo mágico’, donde en el soneto de Carmen Hernández ‘las fuerzas telúricas se desatan’, ‘incógnitas cifradas se delatan’. Como en el caso de Frida Kalho, se revisa la creatividad encarnada de estas mujeres y, en ‘Raíces’ se nos dice: ‘La tierra me abrió sus venas/y en ellas vertí mi sangre’. Hasta Teresa de Ávila, en el cuadro de la polaca Tamara Lempicka, transciende el misticismo y: ‘Lo que el cielo elevó a símbolo místico/Lempicka, descarada, lo hizo carne’. 

En ‘Mujer saliendo del psicoanalista’ de la surrealista Remedios Varo, esta voz poética insiste: ‘Soy… un ser nuevo/debo limpiar mi identidad/de ideas tóxicas/de personas tóxicas’. Y así, en este libro también se revisa la maternidad, como en ‘Madre’ de Sorolla, donde ‘blanca es mi nana, blanca/como la leche tibia/que derrama tu pezón,/canal de tu pecho’ o ‘Maternidad’ de la pintora modernista catalana Lluïsa Vidal: ‘rompe el argumento del varón/o tendrás un futuro de pañales,/desvelos, ingratitud y olvido’. O figuras de ancianas empoderadas, como en ‘Tres ancianas’ de Ernst Ludwig Kirchner, que ‘no tienen ojos, pero ven/no tienen voz, pero hablan’.

En este recorrido pictórico y poético también hay espacio para la crítica histórica y social, para la revisión ontológica de lo que somos. En ‘Los fusilamientos del 3 de mayo’ de Goya se afirma: ‘Se abren las heridas como flores bermejas’ y ese flujo de dolor social resuena con los graznidos de los cuervos en ‘Trigal con cuervos’ de Van Gogh’, donde estos pájaros brunos ‘planean como un mal augurio’ y finalmente alguien grita en ‘El grito’ de Munch (‘con la angustia de la soledad,/sentí que me atravesaba en diagonal la tarde’), alguien que podría ser la madre en el ‘Guernica’ de Picasso que ‘aullaba al cielo,/en sus brazos yacía, agonizante, el futuro’. Sin embargo, parece que hay lugar para la reparación y, en ‘El beso’ de Klimt ‘nuestro beso será el eco de otro beso’. El cuadro de Dalí nos da la clave: ‘Un paisaje maleable,/eso es la memoria’.

Eso nos regala Carmen Hernández, un paisaje maleable, la memoria que compartimos pero que modificamos en cada trazo, en cada verso. Si nos adentramos en estos versos, los lienzos que marcaron un nuevo rumbo en la historia de la humanidad refulgirán con nueva luz, con unos ojos que devoran, los de una Gioconda del altiplano granadino. 

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