Prender fuego a la casa
LAS HEREDERAS
Aixa de la Cruz. Madrid, Alfaguara, 2023
«Parece que un suicidio en la familia constata lo que siempre se sospecha, que la locura corre en los genes, que estamos bíblicamente perdidas». Así arranca la última novela de Aixa de la Cruz, donde cuatro primas regresan a la casa burgalesa de su abuela, que acaba de suicidarse. El lugar donde pasaban los veranos de su infancia se torna en un escenario con tintes góticos que las llevará a repensar sus identidades y su genealogía.
La autora aborda el debate en torno a la herencia biológica, que lleva persiguiendo a las mujeres desde antaño con figuras antológicas como la «loca del desván» en Jane Eyre de Charlotte Brontë. De la Cruz denuncia que a las personas psiquiatrizadas se les despoja de su relato. Por eso, en este libro las mujeres regresan a la casa de la abuela, que consumía estupefacientes, al origen de esta supuesta herencia. La autora teje un tapiz polifónico donde lo irracional y lo animal adquieren todo el protagonismo. En esa casa surgen nuevas reglas ligadas a lo abyecto, lo extraño, lo imprevisible. Las cuatro primas se convierten en herederas de un espacio que parece perpetuar la cárcel de la genética, pero también las acoge como un lugar de liberación y sanación frente al raciocinio médico.
Erica es la más new age y se dedica a aprender el uso de las plantas y a leer las cartas del tarot de la abuela; Lis representa la contención total del sujeto marcado por la locura, que poco a poco empieza a despertarse a pesar de la violencia institucional que sufre en su tratamiento psiquiátrico—«Yo vivo drogada precisamente para que no me quiten al niño»; Nora consume también estupefacientes y concluye: «Si estamos locas será porque nos han enloquecido»; incluso la más racional, Olivia, que recurrió a la medicina para redimir su sensación de culpa tras la muerte de otro ser querido, podría convertirse en un oráculo para todas ellas.
Aixa de la Cruz participa en la labor de rescate de una genealogía de locas del desván que logran diseñar un espacio frente a la violencia sistémica a través de la magia de la palabra. Hablando de Cambiar de idea, su anterior experimento narrativo, Sonia Fides describía su escritura como «una inesperada sesión de electroshock para alguien que se pensaba cuerdo antes de sentarse a leerlo».
Con su habitual ironía y destreza narrativa, de la Cruz nos invita a encarar nuestros fantasmas generacionales y nos convierte a todos y a todas en las herederas de una casa con vida propia, donde, tras un aquelarre de los sentidos y una sutil dosis de estramonio, bailaremos junto a Bertha Mason y entonaremos un canto silenciado mientras prendemos fuego a todo lo que fuimos, a esa otra casa que nunca fue hogar.
