Escritos

‘Horra Press’: Un viaje al dolor (por Abdelhay Korret) (6/2/21)

El sábado 6 de febrero de 2021 apareció mi entrevista con Abdelhay Korret titulada ‘Un viaje al dolor’ en la revista Horra Press, el centro europeo de la prensa libre.

‘Un viaje al dolor’.

Entrevista con el escritor español Gerardo Rodríguez Salas

1. La poesía es medicina para el cuerpo y para el alma. ¿Cuál es su experiencia poética en Anacronía?

Las propiedades curativas de la poesía son innegables. El romántico inglés John Keats, por ejemplo, hizo de la poesía una suerte de bebida encantadora, o pharmakón, para soportar el dolor del cuerpo y del alma, un espacio donde coexisten el desgarro del dolor y la belleza, el veneno y el antídoto. En Anacronía (Valparaíso ediciones, 2020), mi primer libro de poemas, me sirvo de la poesía como medicina para aliviar, que no curar, la pérdida de mi hermano en un accidente de moto. Como digo en el poema ‘Palabras de papel’, ‘busco palabras que te invoquen, palabras que/huelan a ti,/suenen a ti,/sepan a ti’. La poesía me ayuda a convertir la ausencia de mi hermano en una eterna presencia, a sanar la herida de su muerte mediante la palabra.

2. La anacronía puede ser un movimiento en el tiempo hacia adelante o hacia atrás con respecto al presente de la narración. ¿Te pertenece esta anacronía en algún momento?

La palabra ‘anacronía’ alude, por un lado, a la desubicación temporal a la que haces referencia, pero por otro a la intemporalidad, a la condición que es independiente del paso del tiempo. Cuando pierdes a un ser querido se distorsiona tu percepción temporal. En ese momento el tiempo objetivo desaparece y te sumerges en una anacronía emocional. Mi libro se divide en tres partes tituladas ‘Ayer’, ‘Ausencia’ y ‘Porvenir’. La ausencia hace que los límites entre el pasado, el presente y el futuro desaparezcan. Gracias a la poesía y a este libro, me pertenece la anacronía de mi pérdida y, por ende, al público lector. La poesía me da la oportunidad de despedirme de mi hermano, aunque en la vida real no pude hacerlo.

3. Se puede crear historia a través del dolor ¿Es cierto en el caso de Anacronía?

Totalmente. En la contracubierta de mi libro, la poeta Teresa Gómez nos dice que Anacronía ‘pretende desactivar el dolor causado por la ausencia con una herramienta bien afilada: la memoria’. En estos poemas la historia personal de mi dolor y del dolor de mi familia conecta con el dolor comunitario de la ciudad de la que vengo, Granada, y con la historia de exterminio del Pacífico. El dolor es el eje vertebrador que sirve para narrar historias silenciadas. La memoria de la palabra escrita y compartida permite afrontar el dolor, sin secretismos, para poder sanarlo, para que no olvidemos de dónde venimos y aprendamos a no repetir los errores del pasado. En ese sentido, mi libro tiene mucho de la técnica oriental del kintsukoroi, que consiste en reparar cerámica con oro para visualizar la grieta, la fractura del artefacto roto. Es una forma de afrontar el dolor embelleciéndolo, hacer visible la historia del dolor que nos hace aprender y hacernos más fuertes. 

4. ¿Cuál es la escuela poética y literaria que inspira sus textos líricos?

Por mi bagaje como profesor de literatura inglesa en España, bebo fundamentalmente de las tradiciones literarias de ambas culturas. En relación a la literatura del dolor, que es la que exploro en Anacronía, mis referentes literarios más directos son John Keats y Katherine Mansfield (esta última también perdió a su hermano en la guerra y le devolvió la vida en sus magníficos relatos). Por supuesto, Federico García Lorca y su acercamiento a la muerte. De hecho, la pregunta central de mi poemario surge del poema de Lorca ‘Alma ausente’, donde se repite obsesivamente el verso: ‘Porque te has muerto para siempre’. Yo me pregunté si mi hermano había muerto para siempre, y el resultado fue este libro. Otras fuentes, por nombrar algunas más, son las poetas americanas confesionales (Sylvia Plath o Anne Sexton), la poesía desarraigada de Dámaso Alonso y Vicente Aleixandre o la poesía de la Generación del 50. Y muchos poetas posteriores a la Transición de mi entorno geográfico que no nombro para no agotar el espacio de esta entrevista, pero a los que debo mucho. Sin ir más lejos mi primer libro de relatos, Hijas de un sueño (Esdrújula, 2017), fue prologado por Ángeles Mora, y este poemario, Anacronía, lleva en su contraportada unas palabras de Teresa Gómez, dos grandes poetas que por supuesto son un referente para mí.

5. El filósofo y escritor alemán Schopenhauer dijo: ‘El dolor es el auténtico motor de la vida’. ¿Estuvo presente la filosofía de Schopenhauer en su escritura?

Conscientemente no, pero sin duda su afirmación es central a mis versos, como he explicado anteriormente. Ahora que menciona a Schopenhauer, me viene a la cabeza la tesis doctoral de Pío Baroja sobre este filósofo y su aproximación al dolor, o el ensayo de Unamuno, Del sentimiento trágico de la vida, donde afirma que el dolor es el camino de la conciencia sobre nosotros mismos. En mi caso, la exploración del dolor en Anacronía es un impulso visceral que tuve que canalizar a lo largo de los años para poder escribir estos versos desde el reposo, como diría Wordsworth. Teresa Gómez lo dice en la contracubierta: ‘El pasado no es un territorio de nostalgia, sino de catarsis, de reconciliación’. El dolor es el auténtico motor de este libro.

6. En la tercera parte de su libro, ‘Porvenir’, concluye con un regreso a Granada y la reconstrucción emocional del personaje en una fusión final de culturas entre España y los países del Pacífico a través de cuestiones humanas y una memoria histórica compartida. ¿Cuál es la relación de Granada con los países del Pacífico?

La relación de Granada con el Pacífico no es una relación evidente. En mi caso, surge de un viaje a Nueva Zelanda para terminar mi tesis doctoral sobre una autora neozelandesa, Katherine Mansfield. Nueva Zelanda es literalmente la antípoda de Granada y me pareció una preciosa imagen para sugerir un viaje al fin del mundo donde encontrar a mi hermano muerto. España y el Pacífico son dos culturas aparentemente muy distintas, pero en el fondo comparten una misma historia. España, y más concretamente Granada, es un crisol de culturas que hemos de defender, y aún sufre las consecuencias de una dolorosa guerra civil. En el Pacífico hay una historia de desposesión y exterminio de las razas aborígenes que todavía hoy no se ha superado. Por eso en la parte final de mi libro, en poemas como ‘Generalife’, el flamenco y las flautas maoríes suenan conjuntamente con los acordes de una historia común.

7. ¿Ha sido Granada una inspiración para usted en sus obras literarias?

Sin duda. El protagonista de mi primer libro, la colección de relatos Hijas de un sueño, es un pueblo imaginario llamado Candiles, ubicado en algún lugar de la provincia de Granada. En ese libro rescato la memoria oral de mujeres rurales, siempre invisibles en la Historia con mayúsculas, pero los verdaderos motores de los pueblos. Ahora, en Anacronía, la última parte del poemario traza una cartografía granadina, un paseo por lugares emblemáticos de la ciudad para revisar su historia desde mi propia pérdida personal. Ambos libros están aderezados con citas de poetas granadinos, que son una fuente de inspiración para mí. Granada late en mi creación literaria.

8. ¿Cuál es tu valoración de la realidad de la literatura hispano-marroquí en ambas orillas?

Creo que está experimentando un auge importante y goza de una estupenda salud. Recientemente, sin ir más lejos, la Asociación Colegial de Escritores de Andalucía (ACE Andalucía) ha ortorgado el VII Premio Mecenas de la Literatura Andaluza Manuel Altolaguirre’a la revista algecireña Dos Orillas, fundada en 2000 y dirigida por Paloma Fernández Gomá, por el fomento de las letras andaluzas y la actividad intercultural vinculada a la literatura hispanomagrebí llevada a cabo en español por autores magrebíes. Creo que premios como éste son un indicador innegable del interés de esta relación cultural y literaria. Estoy deseando que esta situación sanitaria pase por fin para que podamos seguir estrechando lazos, y recorrer los campos y las calles de las ciudades y pueblos norteafricanos, conversar con sus gentes y, por supuesto, con sus escritoras y escritores.

9. Como crítico literario, ¿cuál es su valoración de las obras literarias árabes y su papel en la literatura española?

Los lazos literarios y culturales de Granada con la literatura árabe son tan profundos que no considero que sean algo totalmente separado, máxime en un mundo global donde las manifestaciones literarias trascienden lo local. Soy un granadino con formación hispana y anglosajona. Mis fuentes son diferentes a las de muchos de mis colegas españoles con los que comparto intereses literarios, pero la literatura árabe, sus estructuras y sus intereses son compartidos por todos nosotros, aunque no seamos del todo conscientes. Lorca escribió su Diván del Tamarit utilizando casidas y gacelas, y quiso que su libro lo prologara el gran arabista don Emilio García Gómez, autor entre otras obras de Poemas arabigoandaluces (Plutarco, 1930), donde reunió obras de poetas andalusíes de los siglos XI al XIII. La Alhambra es un poemario abierto sobre yeso y arena. Granada es Ciudad de la Literatura Unesco. Pienso que la literatura es el mejor cuerpo diplomático que puede tener cualquier país o cultura. Quiero recordaros aquello que Ibn Al Jatib escribió y colocó en las paredes de su palacio de Aynadamar a las afueras de Granada, que decía: ‘Soy novia que de arrayanes llevo mis túnicas,/el pabellón es mi corona y el estanque mi espejo”. Y sí, nos seguiremos mirando siempre en ese espejo que son nuestras raíces culturales. Siendo cierto todo lo anterior, debemos recordar que, como dice el proverbio árabe, nos parecemos más a nuestro tiempo que a nuestros padres.

10. Sus poemas están siendo traducidos al árabe en la actualidad. De hecho, acompañamos esta entrevista con dos poemas de su libro traducidos al árabe por Lubna Sallakh. ¿Qué le parece ser traducido al árabe?

Estoy encantado con las traducciones al árabe que Lubna está haciendo de mi poemas. Conversamos con frecuencia para afinar su traducción, para que no se pierda ninguna sutileza del poema original. De origen sirio, traductora y profesora en el Centro de Lenguas Modernas de Granada, Lubna fue una gran alumna mía en la Universidad de Granada y siento que la traducción de mis poemas no puede estar en mejores manos. Es apasionante ver cómo mis versos adquieren vida propia en otro idioma. Lubna me los traduce literalmente verso por verso para que entienda cada cambio y todos me parecen muy acertados. Siento que estamos creando juntos otros textos y está siendo una experiencia muy enriquecedora.

11. ¿Le gustaría dirigir unas últimas palabras a los lectores?

Ha sido un placer compartir este espacio de diálogo cultural y literario. Sin duda, en estos tiempos inciertos que estamos viviendo, la poesía nos ofrece refugio. Me gustaría despedirme dedicando a los lectores estas palabras de mi libro Anacronía: ‘Este viaje va dedicado especialmente a quienes habéis perdido a un ser querido y encontráis en mi odisea pequeñas islas de palabras en las que refugiaros durante la tormenta’.

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